La Tumba de Oteiza
27 sep 2009 # 8:00 # tumbas # 3 Comments
Jorge Oteiza (1908-2003) fue un famoso escultor español, nacido en Orio, Guipúzcoa, en 1903. En 1938 se casó con la que fue el amor de su vida, Itziar Carreño (1904-1991). Tras su muerte los más cercanos compañeros afirmaban que con ella parte de él también murió.
Su tumba en el cementerio de Alzuza, en Navarra, señala el lugar donde él y su mujer hoy descansan. Está compuesta por dos modestas cruces de bronce enlazadas por un travesaño horizontal. Una de las cruces lleva el nombre de su esposa, con las fechas de nacimiento y muerte. La otra cruz tenía grabado el nombre de Jorge Oteiza Embil y sólo constaba la fecha de nacimiento, hasta que fue enterrado ¿Os imagináis lo que es trabajar sobre tu propia tumba y dejarla sin acabar hasta el día de tu muerte? A mi me parece de lo mas romántico. La dejó abierta hasta que llegara su día.
Tras la muerte de su esposa, Oteiza buscó refugio en la poesía. Y aunque en este blog no me pagan por ponerme romántica (ni por nada), aquí os dejo una, la que sirvió para despedirle el día de su entierro, donde él y su mujer ahora reposan juntos bajo las cruces abrazadas, por si os ayuda a descubrir la grandeza de esta tumba recientemente hurtada.
He visto morir a Itziar, no he podido hacer nada.
Me acerco, lloro junto al árbol, miramos los dos al cielo.
Seguramente no estás ya en ninguna parte, solamente aquí, en mí, conmigo.
La ha besado la muerte.
Baja en su rostro lentamente, de Dios, una lágrima de sufriente, infinita dulzura.
Me acerco a Dios. En lo alto de una colina lo veo desaparecer.
Le seguían a distancia unos campesinos con alas.
Entro y salgo en la palabra.
Entro en el muro y salgo.
Entro en mi cuerpo y salgo.
No es tan incompleto mi cuerpo, mi país.
Entro en mi país y salgo.
Entro en la palabra. Me quedo.
Os digo que no estoy.
Estamos en el fin. A ninguna parte hemos llegado.
Ponedme en la mano tierra, tierra alrededor.
Ya no queda tierra para uno, pronto.
La tierra es para todos. A mí, acostadme de un lado.
Que sea del derecho. Es como duermo.
Y no me toquéis. No quiero nada encima, sólo hierba.
Que pueda sentir una vaca que pasea.
Que la meada de la vaca o de un pollino me llegue hasta el costado izquierdo. Tierra a la vista.
Llego un poco tarde, perdonadme.
Ya estamos todos. Podéis mezclar nuestros huesos.
Jorge Oteiza

No conocíamos esta poesía,gracias por compartirla.Si te son útiles puedes utilizar nuestras fotografías o textos;¿conoces el Cementerio nuevo de Igualada,de Miralles?¿Tienes blog propio?
Pues sí conozco esa maravillosa obra, y me muero de ganas de ir con algún friki que se preste con una buena cámara, para eso de “inmortalizar” el momento.
Ahora miro a ver si vosotros tenéis algo del cementerio de Miralles. ^^
Lo verás en “es muy interesante”,en la parte derecha al final:es un gran artículo de una gran amiga,Lola,que también tiene más en su magnífico espacio,sobre este Arte.