Viviendas vivas para el futuro
5 mar 2009 # 8:00 # otros # No Comment
Me ha llamado la atención un artículo que parece sacado de un libro de ciencia ficción, donde nos explican que en un futuro lejano las viviendas podrían ser seres vivos que crecerán y se adaptarán a nuestras necesidades, y donde los arquitectos serán los ingenieros genéticos y en lugar de patologías los edificios tendrán enfermedades.
No sé qué os parece a vosotros, pero a mi la idea de habitar una especie de colonia Zerg me llena de contradicciones. Por un lado una vivienda que se adapte a mis necesidades a medida que crece me parece fantástico. Pero por otro lado me pregunto ¿Qué imagen tendrá la ciudad si cada vivienda crece a su antojo? ¿Qué pasará cuando mi casa muera? ¿Parecerá uno de los bares decorados por Giger? ¿Le habré cogido cariño? ¿Podré comunicarme con ella? etc.
Copio parte de la noticia de Tendencias Tecnológicas:
Un grupo reducido de biogenetistas, arquitectos y expertos en computación avanzada repartidos por todo el mundo, trabaja en un concepto radical que está dando ya sus primeros frutos: las Arquitecturas Genéticas. Nuevas proyecciones ecológico–ambientales que están operando un salto definitivo en nuestro acercamiento a la naturaleza: dejar de inspirarse meramente en ella para operar una biomímesis que convierta a las construcciones en naturales, en auténticos seres vivos habitables.
La arquitectura genética considera al mismo software como el material con el que trabajar. La informática y la robótica cumplen un papel esencial en la construcción automática de la vivienda, o de la “raza” de viviendas que se quieran crear con criterios biológicos.Los programas informáticos esta vez se utilizan para la creación de cadenas de ADN artificial, (o natural, según el caso). La fase más compleja consiste en trasladar la información genética, diseñada en ordenadores, a una máquina que pueda realizar de forma automática la construcción. Una arquitectura enteramente automatizada, en la cual el “director de obra” sea la información de ADN, que organice la producción física del edificio sin intervención humana.
Alberto Estévez y sus colaboradores ya han inventado un prototipo de máquina capaz de desarrollar esas “construcciones genéticas” a un nivel básico. Ordenando la información a nivel molecular, se podría conseguir una arquitectura que no creciera en un entorno, sino que lo creara.
La “obra final” no existiría, en realidad siempre estaría desarrollándose, adaptándose a sus moradores, automatizando la variabilidad, al igual que hacen las cadenas genéticas de los seres humanos.
Nota: la ilustración es de Zdzislaw Beksinski. Recomiendo que visitéis su portafolio. Suele hacer ilustraciones de ese tipo, donde lo orgánico y lo inorgánico se confunde, siempre con un aire oscuro y fantasmal.
